El Padrino, la historia de una vida.

Películas

“Le haré una oferta que no podrá rechazar” – Vito Corleone

Acabo de ver por primera vez en mi vida la, tan laureada y famosa, película. Mis impresiones no han podido ser mejores. La música que acompaña toda la película es inmejorable, acompañando y dándole el ambiente propicio a toda la película, haciendo que te introduzcas en ese mundo de mafias y corrupción. En cuanto al tema principal bueno, me imagino que se convirtió inmediatamente en un clásico de los temas del cine. Inmortalidad hecha música por un gran maestro.

Pero la película no triunfa solo por su música, también hay dos aspectos que me han impresionado: el ambiente y los personajes. Todos los escenarios, las casas, la ropa, las calles, la forma de ser, todo ha sido perfectamente plasmado para meterte directamente en un viaje al pasado y transportarte a ese estilo de vida. Lo curioso de todo es que los protagonistas de la película son “los malos”, pero como todo, nada es blanco y negro, suelen ser grises de distintas tonalidades. Y como todos los protagonistas, acabas empatizando con ellos, aunque sean una familia mafiosa de gran poder.

En cuanto al segundo tema, los personajes… destacaré especialmente a los dos protagonistas, dos caras totalmente opuestas de la misma moneda. Vito Corleone y Michael Corleone… y como les afecta el poder.

El primero, padre y lider de la familia. Nada más aparecer en pantalla ya te infunde una sensación de respeto que inunda el resto de la película. Ni que decir que su voz acompaña de la mano al personaje.

Carisma es la palabra más exacta para definir a este hombre de negocios, que ante todo busca la supervivencia de su familia. Sin duda “su escena final” jugando con su nieto, es una de las escenas donde más se nos presenta su humanidad. Incluso, después de muerto su hijo y atentado contra su vida, decide no vengarse para buscar la vía más pacífica para su familia. Esta es la primera cara de la moneda en la película. Un hombre experimentado en su mundo, líder, sabio y muy, muy humano, que sin duda infunde el respeto que tanto exige a cada “cliente” suyo. Conmigo desde luego lo ha conseguido al instante. En mi caso no hubiera hecho falta siquiera pasar al “segundo favor”. Firmaría el primero sin dudarlo.

El segundo personaje, y que más me ha gustado, es el hijo de Vito Corleone, Michael Corleone. Lo que más me gusta cuando veo una película o una serie, es la evolución de los personajes, más si es de lo que trata la película en sí. Michael es un ejemplo de personaje protagonista que adoro, un personaje que comienza de una manera y acaba siendo, por las circunstancias de la vida y las decisiones que esta acarrea, en un personaje totalmente opuesto, para bien o para mal.

Y señores, menuda EVOLUCIÓN con mayúsculas. Un Michael que comienza siendo un joven que nada quiere tener que ver con el trabajo de su familia y los negocios de esta y que simplemente aprecia a sus hermanos y a su padre como cualquier familia. A lo largo de la película, los hechos y las guerras que van ocurriendo entre su familia y el resto de familias, van cambiando poco a poco a Michael para, no solo introducirse en el turbio negocio de su familia, sino, convertirse en el sucesor del jefe y convertirse en el nuevo jefe pero eso sí… con una visión totalmente opuesta a la de su padre. Si Vito Corleone propugnaba la paz y la estabilidad entre familias para proteger la suya propia, Michael, con el mismo objetivo, utiliza el método contrario, eliminar al resto de familias para que la suya sobreviva a la decadencia a la que se está viendo impuesta.

Michael sufre un cambio tan descomunal que hasta su mirada se convierte drásticamente, y eso es lo que me ha fascinado de la película, gracias, en gran medida, al maravilloso actor que da vida al personaje.

“Mi padre me enseñó muchas cosas aquí. En esta habitación. Me dijo: Mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos” -Michael Corleone

La escena de la última vez que habla con su padre, con opiniones tan distantes de ambos, la del bautizo de su sobrina y la escena final de la conversación con su mujer son buenos ejemplos de ello:

– ¿Es verdad lo que dice…?

– …No.

Y lo que sigue es la escena final, mientras se reune con varios hombres de su confianza y le cierran la puerta a su mujer, que mira en lo que se ha convertido su marido ahora, y lo que fue cuando le conoció. Un personaje que odiaba todo lo relacionado con la mafia y sus turbios asuntos, y un líder vengativo, con un objetivo marcado profundamente debido a las diversas muertes de los seres queridos que ha ido sufriendo en poco más de un año y medio.

La segunda parte no hace sino ratificar todo lo dicho antes. Nos muestra a un joven Vito, que desde su infancia se ve empujado hacia su destino con la muerte de sus padres de manos de otro diablo con poder. Un aspecto que me gusta de esta película, que me ha fascinado, es lo que el poder y las circunstancias hace con las personas. Como antes he dicho, me encantan las historias donde el personaje comienza de una manera y acaba de otra radicalmente distinta.

“Los italianos piensan que el mundo es tan duro que hace falta tener dos padres, por eso todos tienen un padrino.”

En la saga tenemos dos cara de la misma moneda, en la primera película podemos ver como Michael es corrompido por los ataques a su familia y poco a poco se va transformando -incluso físicamente- en otro diablo implacable, incluso con su propia familia. Por el otro lado de la moneda, la cara. Vemos a Vito Corleone en la primera película como un líder sabio y respetado, pero no sabíamos como ha llegado hasta ahí, hasta la segunda película. Eso es lo que me fascina, que la saga nos muestra una evolución de 1 a 10 y otra que parte directamente del 10 pero que nos permite observar como se ha llegado a ese 10.

Como toda evolución, Vito comienza la suya tras el asesinato de sus padres, ahí es donde comienza su gran salto. Huye de su hogar de nacimiento, Sicilia, y se embarga en un viaje que le lleva a la otra punta del mundo, Nueva York. Allí comienza siendo un trabajador común, insconsciente de que en un futuro será el líder de una de las más poderosas familias de Nueva York y del crimen organizado, capaz incluso de controlar a policías y políticos. ¿Cómo es posible que un simple trabajador extranjero tenga como destino el mencionado anteriormente?. Por eso me parece tan apasionante hacia donde puede llevarte la vida, de pronto, cuando echas la vista atrás desde la cima del Everest. Como no quiero irme por los cerros de úbeda, iba diciendo que el jóven Vito, se ve de pronto en la calle gracias a que otro diablo, gobernante autoimpuesto del barrio, le obliga a volver a la calle y encontrar otro trabajo. Trabajo que consigue, como no, gracias a un favor que hace a un ladrón, ahí comienza la escalada que, poco a poco, va realizando.

A diferencia de su futuro hijo, Michael, Vito optó por otro camino pese a perseguir el mismo objetivo que su futuro hijo. Vito opta por matar, pero para salvar a su familia y al barrio, matar a un diablo, aunque eso te lleve a convertirte en otro, pero… que diablos más distintos. Gracias a ese asesinato, su ascensión es inevitable, su evolución da el gran salto.

Ese disparo que aparece en la imagen, es el momento más importante de su vida, el punto de inflexión. A partir de ahí, poco a poco, fue ganando dinero -fuente de todo poder- y con este, grandes influencias. Conquistando primero el barrio, luego a la gente y finalmente convirtiéndose en “alguien”. Pero, como siempre decía… “no olvido” y, efectivamente, no olvidó.

“Michael, tu papá te quiere mucho” – Vito Corleone a Michael de bebé

Cuando tuvo por fin todo el poder, el poder de volver a Sicilia por sus propios medios pero por un camino muy diferente por el que había ido, llegó hacia donde tanto había anhelado. Su segundo asesinato, el verdugo de sus padres y la fuente de su destino. Fuente que, como el ciclo de la vida, ya no era un diablo, si no un pobre diablo, anciano, sordo y muerto a sangre fría por el propio Vito como venganza y agradecimiento a la creación de su propia vida. Y así llego Vito hasta la cima, muy diferente de Michael, por sus propios medios y, pese a tener un gran poder, no dejándose llevar por este.

Y así llego Don Corleone a clavar la bandera en la cima de la montaña, donde permaneció hasta su muerte y pese a recibir 5 disparos. El destino le reservó morir por su propio peso y no por 5 balas.

“Cada hombre tiene su propio destino”. – Don Vito Corleone

Y ahí es donde la película muestra la diferencia con Michael. Este, cegado por el poder y el objetivo inflexible de proteger a su familia, acaba yéndose en su contra, dejandole en la más absoluta soledad, y por proteger a la familia… acaba con la propia familia. Impresionante es la última escena de la segunda película donde, mientras mueren todos los posible muros a su camino, el observa -con ojos fríos de asesino- en soledad, desde la cima, como ha tenido que cumplir con el objetivo de su ascensión y protección de la familia, acabando con esta. Dos caminos tan sumamente distintos que se convierten en la principal atracción de la saga, que, a fin de cuentas, no es más que un ejemplo de lo que el poder puede hacer en el ser humano. Dos personajes, mismo poder, distintos caminos para el mismo objetivo.

Pero la pregunta más importante, para comparar a ambos personajes es, ¿cómo acabará Michael…?

La respuesta es… de la manera más humana posible. Muchos años al frente de la familia, asumiendo todas las decisiones, demasiadas muertes y perdida de familiares y, por supuesto, por su culpa. ¿Qué puede hacer cualquiera que haya llevado una vida así?, pues en el caso de Michael ya era un suplicio, demasiadas cargas, demasiadas. Digamos que su declive emocional se tambalea tras ordenar la muerte de su propio hermano, muerte que nunca llega a superar.

La última película nos muestra un personaje cansado, anciano y sabio. Pero sobretodo muy cansado de su propia vida y lo que conlleva o ha conllevado. Comprende que, enfermo como está, no puede hacer más que intentar buscar la redención, a través de sus hijos, su ex-mujer y con el objetivo de cambiar la fuente de poder de la familia por otra fuente mucho más “luminosa” -según sus creencias- , una fuente proveniente de la iglesia, aunque pronto descubriremos que, como cualquier empresa poderosa, la iglesia no es mucho más limpia que la propia mafia pese a que el mensaje de fondo es una profunda reconciliación de Michael con Dios.

“Dinero y amistad… agua y aceite”- Michael Corleone

Por desgracia, tantos años metido de lleno en sus turbios negocios y siendo uno de los personajes más poderosos económicamente de América, no es tarea fácil deshacerse de todo contacto con el resto de familias y soltar un “hasta luego”. No cuando hay intereses de por medio. Aún así Michael insiste y ya ha tomado su decisión, va a limpiar a su familia y a intentar alejarse de todo aquello, pese a que sabe que para él ya no existe la salvación.

Y aquí es donde llega la evolución definitiva y final de Michael. Acepta -no sin gran trabajo- dejar que su hijo decida por si mismo hacer lo que quiera con su vida (al contrario de Vito), se reconcilia con su mujer y con su pasado. Me impresionó ver como se me ponían los pelos de punta cuando observaba como Michael recordaba a su primera mujer en Sicilia y, en especial, su confesión con el sacerdote del Vaticano. IMPRESIONANTE esta última escena, donde Michael por fín se sincera con él mismo, con todos sus demonios interiores y como es capaz de poder contarle a alguien, tras mucho tiempo guardado en el baúl, todo lo que llevaba dentro, hasta tal punto que no puede más y se pone a llorar. Michael rebajado desde la cima del poder a un simple persona más, pero más humano que nunca. Ya no poseé esos ojos fríos que ordenan actos imperdonables, no. Sus ojos ahora son cálidos, cansados, humanos.

Aún así, y como el más inteligente de la familia que es, logra trazar un plan para huir de todo aquellos infiernos a los que había penetrado a través de su futuro reemplazo generacional, su sobrino, Vincent. Gran personaje que nos recuerda a los inicios de Michael pero con otra actitud mucho más convencida y entusiasta. Michael nos enseña su sabiduría a través de diversos consejos a Vincent e incluso le hace elegir entre el amor de su propia hija o el poder, siendo plenamente consciente de que la segunda opción sería la elegida como debía ser.

Finalmente nombra a Vincent como su sucesor y el por fin puede dedicarse plenamente y sinceramente a su familia, a reconstruirla. La escena final del teatro es una de las más sublimes de la saga. Mientras presenciamos una estupenda canción de opera cantada por su propio hijo -mientras Michael permanece observándolo en el palco principal- ocurren varios asesinatos por un siciliano experto en estos y contratado por un viejo amigo de la familia. Es impagable la sucesión de escenas que muestran como va matando a los diferentes vigilantes de Michael, mientras muere, gracias a la hermana de Michael, con una dulce muerte el amigo de la familia que ha perpetrado dichos asesinatos, y digo dulce porque no hay manera más dócil de asesinar a alguien que haciéndolo a través de unos dulces envenenados mientras presencia una obra de teatro. Es una escena preciosa.

La escena final no es menos impresionante, a la salida del teatro, el asesino -acercandose a Michael disfrazado de sacerdote- saca el arma, dispara y la bala alcanza el hombro de Michael… pasando antes por su hija. Vincent rápidamente saca su arma y dispara al asesino, pero el daño ya está hecho, especialmente para Michael. Su hija muere en sus manos mientras, pensando que quizás esto es el pago macabro por todo lo acontecido en su vida, grita desconsoladamente con los ojos abiertos hacia el oscuro cielo. Es una escena que estremece a cualquiera… yo lo viví con un intenso escalofrío que me recorrió de pies a cabeza.

¿Es lo que el destino le deparó por todos los crímenes pese a su deseo de redimirse?. Quizás era la moneda de cambio a pagar por sus propias elecciones. Después de todo, la vida es fríamente irónica, muy irónica…

 

 

Finalmente Michael consiguió lo que quería, una casa en su Sicilia alejado de todo y todos, y su campo. No se que fue de su mujer y su hijo, ni como Vincent, convertido ya en un Corleone y nuevo Padrino, llevó a la familia. Tampoco importa, porque la verdadera historia de la película es la de este personaje, Michael Corleone y de como la vida, cuando menos lo esperas, te puede llevar por el camino que no habías elegido, con todas sus consecuencias, especialmente si el poder anda por medio.

 

Michael, anciano y sentado en su silla, muere con esos ojos humanos llenos de tristeza y soledad, observando el campo, con su perro jugueteando alrededor. Con él se fue toda su culpa.

 

“Cada vez que me enfermo me hago más sabio, cuando muera seré un genio” Michael Corleone.

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Películas

Avatar.  En principio solo hay una frase con la que la describiría… “Nadie puede enseñarte a ver”, y es que esta película hay que sentirla y verla si realmente quieres disfrutarla porque pese a no tener la historia del siglo y el guión más original del universo si que esta plagada de pequeños detalles que en conjunto hacen una obra muy muy grande y de la que, sinceramente, esperaba mucho menos.


El planeta es IMPRESIONANTE y me quedo corto, es más, viéndola en 3D que es como considero que debe verse cuasi obligatoriamente, consigues inmiscuirte en lo que pasa en la película y vivir cada uno de los entornos que nos presenta por que es que realmente parece que se respira vida por todo el film. A mí, siendo la primera vez que veía una película en 3D, me ha encantado y de hecho ahora me va a costar ver una película que no lo sea, porque realmente me parece muy acertado este sistema.


Como decía antes esta película es como cualquier juego de Zelda, no tiene una gran historia ni sus diálogos son los más originales pero si que te hace sentir, te transmite muchas emociones y te hace meterte en ese mundo, con sus personajes, su cultura y sus reglas y hace, en mi caso, que no tengas ganas de que se termine por que no sabes cuando volverás a vivir algo así de nuevo en el cine. Cada mirada, cada gesto, el ambiente, cada acción, todo eso bastaba para explicar muchas cosas que no se pueden hacer mediante diálogos y que solo se pueden apreciar si realmente te fijas en todos los pequeños detalles y planos de la película. Sin duda el mensaje es típico y parece una copia de lo que ocurrió con los indios de las américas pero a su vez puede llegar hasta ser original ya que en esta ocasión no son los extraterrestres con su tecnología quienes nos conquistan, sino nosotros con nuestra tecnología y tiene la gran virtud de ponernos en la piel de la tribu de una manera muy original, a través de un avatar, como si nosotros mismos nos pusiéramos a jugar a un videojuego y nos metieramos en el personaje.

Creo que a esta película no se le puede exigir más de lo que es por que yo no he necesitado de grandes diálogos ni de un mensaje interior muy profundo para disfrutar plenamente la película, así que por mi parte me ha parecido estupenda y se merece un buen 9/10 sin lugar a dudas y ya no solo por lo técnico si no por hacerme llegar todo lo que creo que pretende transmitir. Y sí, lo habrán hecho ya en muchas películas pero creo que ninguna me lo ha transmitido como está, y es que realmente hay que VER la película y no observarla solamente. Realmente, una aventura de las de antes.


“Nadie puede enseñarte a ver”

Y dicho todo esto, me voy a Túnez. Haré una entrada con todo lo que haga, las fotos y las posibles anécdotas que allí me ocurran. ¡Hasta pronto!