Diario de una odisea espacial (I)

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No recuerdo nada… de pronto me encuentro aparentemente en una nave espacial que no para de arder y temblar.  Cre0 que algo nos está atacando de manera devastadora. ¿Quién soy?, ¿cuál es mi rostro?. Ahora mismo nada de eso importa, lo que realmente importa es que me encuentro en una nave, que  aparentemente otra nave nos ha atacado y que todo el mundo está huyendo rápidamente de aquí.

Buscando una salida como alma que lleva al diablo una tripulante -que aparentemente me conoce muy bien- me dice que Joker, el piloto de la nave, se encuentra en la cabina y no sabemos si sigue con vida o no. Casi instintivamente le digo que yo iré a su rescate y que le diga al resto de la tripulación que salve su culo rápidamente pero, ¿por qué tengo este instinto de salvar al tal Joker? y más importante, ¿por qué me es tan familiar su nombre?. Sin pensarlo demasiado corro en su busca hasta la cabina logrando sortear los temblores de la nave y el fuego que, cada vez más, inunda todos los pasillos como un virus letal. Mientras llego a las escaleras del fondo, escucho la voz del tal Joker por el sistema de altavoces de la nave. Como puedo llego hasta la cabina donde veo al piloto y observo como el muy cabezón sigue intentando salvar la nave de su inminente destino. “Su cara me es muy familiar…” me digo, en cualquier caso corro rápidamente y, en vista de que me llama capitán, le ordeno que no sea estúpido y que vaya a una cabina de emergencia, que morir con una nave no merece tanto la pena como vivir. Finalmente logro convencerlo, pero a que precio… Me doy cuenta que la nave cada vez está más destrozada y que si no me busco rápidamente una salida de nada me valdrá recordarlo todo porque solo seré un fiambre más en el espacio profundo. He perdido demasiado tiempo…


Lo siguiente que recuerdo aun está muy confuso en mi mente… de pronto una gran explosión me alcanza y me propulsa irremediablemente hacia el espacio. Recuerdo, durante una fracción de segundo, una bella escena y paz, mucha paz… y justo frente a mi un enorme planeta. Lo siguiente que pasó por mi cabeza fue que de pronto una gran fuerza me succionó hacia el planeta con una potencia descomunal y después de eso… dolor, mucho dolor. Recuerdo notar como mi piel se quemaba y desintegraba rápidamente.

Recuerdo morir.

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The Dig

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A veces pienso que sí, y en otras ocasiones creo que no. El universo no es uniforme. Y el universo tiene estructura. Estos dos hechos son asombrosos. El universo no es algo que haya surgido al azar”. Jean Audouze .



De pronto el piloto rojo se enciende, aparece la palabra “ALERT” en la pantalla, en mayúsculas, como el preludio de que algo va a ocurrir. Hace unos minutos estabas sentado en tu cómoda silla, como todos los días, como todas las noches, vigilando, sabiendo que probablemente nada ocurriría esa noche, que sería una noche como todas las demás. De pronto, sin que la mente tenga tiempo siquiera de adaptarse al nuevo cambio. Aparece una señal, detectada por el radar espacial, de un objeto de considerables dimensiones. El sistema informático calcula rápidamente la probabilidad de que dicho objeto impacte con la tierra. ¿Qué pasaría por nuestras cabezas si de pronto observamos que tiene una probabilidad del 100% de impactar?, ¿de que ese objeto es un asteroide y de que pensabas que esas cosas solo pasaban en las películas de Hollywood?. Cuando somos capaces de reaccionar, rápidamente llamamos a la central por teléfono e informamos de la situación. Tu mente aún no ha sido capaz de asimilar este hecho, es imposible, significaría no solo tu muerte, si no la de toda la Tierra, todo, así sin más, por un capricho del Universo, al garete.

Todo ha sido tan repentino…


Llevo años trabajando para la NASA, pero nunca, nunca hubiera imaginado que tendría este tipo de misión. Mi vida espacial se limitaba únicamente a dirigir a otros astronautas para pequeñas maniobras de reparación en la estación. Vale, no es lo que soñé cuando tuve la oportunidad de ser un astronauta, pero esto… ahora soy el capitán de un grupo de personas consideradas como altos profesionales en su ámbito y… bueno, y una periodista. ¿Mi objetivo?, si, claro, salvar al mundo, directo y al grano, ¿cómo?, ah, desviando el asteroide, Atila, con unas fuertes cargas nucleares en su superficie. Lo que no entiendo es como yo, y no cualquier otra persona de este planeta, ha tenido que ser la elegida para eso, bueno un momento, si lo sé, porque soy el mejor en lo que hago. Me llamo Low, pero tu puedes llamarme Comandante Low. Lo que no suponía ni en el más interior de mi subconsciente era que iba a encontrarme absolutamente solo en un planeta desconocido por el hombre y el telescopio espacial, sin más ayuda que mi intuición, mi inteligencia y mi curiosidad por coger cuantos objetos vea en el suelo.


Estas cosas no solo pasan en las historias de Hollywood, también pasa en los videojuegos.

Hacía siglos que no jugaba una aventura gráfica y menos de LucasArts, y lo gracioso era que, aunque soy un fan acérrimo, me faltaban juegos de la compañía por jugar, entre ellos Full Throttle y el que nos ocupa. El primero conseguí terminarmelo hace unos meses y el segundo también, prácticamente seguidos. Según me consta, The Dig, fue pensada en la mente del genio Spielberg, solo que no pudo llevarlo a una película, así que solo quedaba esta opción (y la novelización, por supuesto).


No se porque pero creo que ahora me cuesta bastante ponerme más con una Aventura Gráfica, y no porque el argumento sea malo precisamente, si no que creo que se debe más a la falta de costumbre y la paciencia que hay que tener para ponerse con un juego de este género, y esto lo digo recordando al niño que fui hace unos años que devoraba aventuras gráficas como el que devora una bolsa de patatas fritas con hambre. Las disfrutaba y las rejugaba una y otra vez.

¿Qué me pareció el juego?, si puedo expresarlo de manera metafórica podría decir que la sensación fue algo así como… “un globo enorme que se va desinflando poco a poco” y todos sabemos lo que eso quiere decir. Sí, efectivamente me quede con la sensación de que podría haber sido algo muy grande y se quedo en eso, simplemente en algo que podría haber sido pero… no es.


Debo decir que soy un fan absoluto de la ciencia ficción desde que era niño, y más si hablamos de la ciencia ficción espacial (gracias Star Wars, un saludo desde aquí). Pues bien, el argumento no podía presentarse más propicio para disfrutar y más si teníamos en cuenta la compañía que había detrás. Por desgracia ese argumento poco a poco, y en especial, en ese final, se apaga, totalmente. Me da la sensación de que o bien el juego se hizo con prisas o falto bastante imaginación en la parte final y sobretodo el FINAL. No quiero dar muchos spoilers claro, pero odio ese tipo de finales, finales que están tan sumamente usados que ya huelen y que no aportan absolutamente nada a la trama. Eso sin mencionar la falta de atrevimiento para hacer un final en condiciones, que esto no es un cuento de Disney. El juego propone mucho y da muy poco.

A mí, sinceramente, lo que me mueve a terminarme un juego no es su mecánica, ni su jugabilidad, ni siquiera su rejugabilidad, no. Lo que REALMENTE me mueve a pasarme un juego, y más ahora que me cuesta un ejercicio de voluntad increíble pasarme uno, es su argumento. Esto me ocurre con un juego, un libro, una película, todo. Si el argumento no me llama… bueno, enseguida me apago y lo dejo aparcado y, no se porque, tengo una habilidad increíble para hacer ese tipo de cosas. En este juego digamos que me tuvieron engañado, hasta el final estuve con la miel en los labios para pensar que ocurría, y luego me muestran “eso”… casi un insulto para cualquiera, o al menos para cualquiera que disfrute de un buen argumento.

Otro aspecto del juego, que si que considero muy bueno, son los personajes. Vale, puede que sean los típicos personajes estereotipados de cualquier película de serie B, pero tienen personalidad y ayuda mucho a la hora de empatizar con ellos y por suerte, no se parecen en nada. Durante todo el juego se ayudan, discuten, son irónicos entre ellos, se pelean, reflexionan… en definitiva, un punto positivo para esta parte y supongo que el doblaje ayuda bastante en este aspecto. No es que sea el mejor doblaje que he visto en un videojuego (otro saludo para ti Metal Gear Solid), pero cumple y al menos a mí me pareció suficiente.

La música si que esta a otro nivel. Michael Land, famoso por sus melodías en videojuegos como: Monkey Island, Indiana Jones and the fate of Atlantis, y otras joyas de LucasArts, se luce completamente en este juego, mostrándonos que puede hacer todo tipo de melodías: alegres, caribeñas, aventureras, misteriosas… no puedo más que animar a la gente a escuchar la banda sonora de este juego. Yo, por ejemplo, no se cuantas veces la habré escuchado, y es de ese tipo de música que te ayuda a reflexionar y que te hace sentirte solo, en un lugar misterioso, donde solo se oye el viento.

En cuanto a los gráficos, teniendo en cuenta la época, y aunque no la tuviera en cuenta, me parecen correctos y los colores son sensacionales, todos muy oscuros y lúgubres, que te muestran en la clase de sitio que estás. Y es que no hay que olvidar que te encuentras en un planeta, tus compañeros han ido por su cuenta y estás sólo. Sólo se oye el viento chocando con las piedras. Música perfecta para el lugar perfecto. Este juego sin la música… bueno, no me lo imagino sin esa música directamente. No estaría escribiendo ni esta entrada probablemente.


En cuanto al sistema de juego… pues se trata del clásico “Point & Click” de toda la vida. Con un inventario y múltiples objetos que coger y usar. En este aspecto es tan típico como cualquier otra aventura gráfica, sin ninguna novedad destacable.

La duración de la aventura es bastante corta, teniendo en cuenta que los puzzles, excepto alguno que otro, no son muy complicados y rebanandote un poco la cabeza, puedes sacarlos, incluso aunque estés utilizando tecnología extraterrestre que nunca ha visto el hombre. Y es que los extraterrestres no son seres que apuesten por la tecnología complicada, no si puedes darle a un botón y hacerlo igual.

A mí me ha gustado, tiene sus agridulces y a mitad del juego podría decirse que se vuelve un poco pesado, pero la experiencia no ha estado mal pese al horrible final. El argumento engancha al principio sin lugar a dudas, pero se va volviendo un poco descafeinado hacia el final. Pese a ello y teniendo en cuenta lo que dura, recomiendo probarlo a cualquiera que le gusten este tipo de argumentos. Nunca es tarde para visitar otro planeta misterioso.